sábado, 22 de septiembre de 2007

Oriental Fusion (Primera Entrada)

Para cenar, ampliamente recomendado. El lugar se cataloga "resto lounge bar" pero yo iría por probar la comida. Empezamos con un arroz al curry o al coco. Éste último es esencial del lugar. Para continuar hay makis, crepas, ensaladas. El maki con chipotle resulta ganador. La música le tira mas al antro sobre todo en fines de semana. Para beber recomiendo el "Cocopolitan" por precio y sabor. (30 varos) Vale la pena ir con amigos. Siempre puedes encontrar una mesa y el ambiente lo generan las grandes ventanas de pie a techo por sobre el nivel de la calle que permite el observatorio social nocturno. Se impone el éstilo minimalista en blanco y rojo.

Pachamama (Primera entrada)

Comida artesanal mexicana. El menú nuevo es de plástico pero antes era una gran tabla de madera y papel reciclado que te iniciaba en el viaje. Para empezar te encontrarás comiendo en el jardín trasero de esta casa. Y es un jardín peculiar, nosotros nos adaptamos a el ambiente, no el ambiente a nosotros. La mesa que teníamos estaba en una esquina casi cerrada por dos hileras de plantas y árboles. Para empezar, un tlaxke de litro. Manzana, guayaba, kiwi, pera... dependiendo con qué te quieras quitar la sed y alargar el placer en ello. En la carta comida tradicional mexicana por su nombre original. Los alimentos son frescos y en apoyo a pequeñas comunidades de productores de la región. Las tortillas son hechas a mano y se nota. Cuarenta minutos después empezamos a comer, es indispensable probar las salsas. Escuchamos algo de jazz de los cincuentas. A nuestro lado se realiza una muestra de acabado para las paredes hecha a base de tierra, agua y paja. Al salir nos recuerdan del ciclo de cine, la siguiente semana será "La Corporación" Ya la vimos pero ha faltado el debate con otras personas, elemental verla. Segunda entrada de Pachamama proyectada para esa fecha.

Pallawatsch (primera entrada)

La noche de ayer nos perdimos en el Zócalo de Cholula. Luce estupendo con sus nuevas fuentes iluminadas. Queremos caminar alrededor y se nos viene a la mente que en algún momento, deambulando en el mismo lugar, habíamos encontrado un lugar que nos inspiró a regresar. Justo en la esquina lo encontramos. Lo primero que recuerdo al ver la cocina del lugar, es en esas viejas cocinas tradicionales con enormes planchas de cemento y azulejo. Estantes de madera llenos de frascos de vidrio de diferentes tamaños. Huele delicioso. Y entonces veo a las mujeres que cocinan. Son asiáticas? Nos traen la carta, la chavita no tiene más de 20 años y su idioma natal no es español. En la parte opuesta del salón rectangular está una barra, el ambiente es más bohemio aunque solo están separados por 20 metros. He ahí un profesor de la Universidad bebiendo una cerveza con el dueño del lugar (que a la vez atiende algunas mesas) Alemán?. Ordenamos, después de mucho pensarlo me convenzo por un lassi (bebida a base de yoghurt proveniente del norte de la India), pido además un quiché vegetariano. Frente a la mesa hay un hombre con una guitarra que interpreta poesía de los habitantes originales de Cholula. Después de un rato se sienta a beber una cerveza en una de las mesas y escuchamos algo que me suena hindú. La comida tarda pero cuando llega entiendes por completo la magia de la comida artesanal o "slow food." Me tienta demasiado un postre aunque casi empieza el último documental de Discovery de la serie México, "Aeropuerto 24/7" que he esperado toda la semana. No importa, el Lassi y quiché lo justifican. El pastel de manzana con crema fresca me premia. Salimos casi a las 11 por la prisa del documental pero estoy segura que esta es una de las muchas entradas de Pallawatsch.